FLASHBACK.
Con ni apenas los 6 años de edad, los padres de Scarlett, Elisabeth y Louis, le regalaron una cámara de juguete a su hija. La cámara le encantó, pero no del todo, había algo que no la convencía: al tomar fotos con ella se daba cuenta de que no se le guardaban.
Un día, sin que sus padres se dieran cuenta, Scarlett decidió cogerle la cámara de sus padres, porque en ella sí se guardaban todas las fotos tomadas. Empezó a hacer fotos en la terraza de su casa. Estaba amaneciendo y en su terraza se hacía un juego de luces espectacular que se combinaba con el paisaje de uno de los parques más famosos y visitados del mundo: el Central Park.
Le empezaron a salir unas fotos espectaculares, y esto hacía que el interés de Scarlett por la fotografía aumentara, haciendo cada vez fotos más impresionantes. Jugó también con los miles de efectos que incorporaba la cámara.
Cuando se cansó, fue decidida a borrar las fotos que había tomado, ya que si sus padres a la hora de coger la cámara veían aquellas fotos se iban a dar cuenta de que le habría cogido la cámara sin permiso y la castigarían. Empezó a buscar el botón de Borrar, pero no lo encontró. Scarlett se asustó tanto que no le quedó de otra que coger y guardar la tarjeta de memoria de la cámara en su habitación.
Sus padres, al día siguiente, estaban invitados a la boda de unos amigos suyos. El padre de la novia le pidió a Louis que si por favor él podría encargarse de las fotos de la ceremonia, siendo pagado con 600$. Éste aceptó.
Louis fue a buscar la cámara la noche antes del día de la ceremonia para dejarla preparada al día siguiente y que no se le olvidara. Fue a donde estaba guardada la cámara, la cogío y la encendió para comprobar si tenía batería. Su sorpresa fue la siguiente: la cámara no tenía insertada la tarjeta de memoria.
- Cariño. - Dió media vuelta dirigiéndose a Elisabeth - ¿Has cogido por un casual la tarjeta de memoria de la cámara para algo?
- ¿Yo? ¿Para qué? De todos modos si la hubiera cogido la hubiera devuelto a su sitio. No soy como otros que al no dejar las cosas en su lugar las pierden.
- Vale, pero entonces si no la has cogido tu, ¿quién ha podido ser entonces?
Los dos se pusieron manos a la obra para buscar la tarjeta por toda la casa.
Scarlett estaba en su habitación acostada en la cama y viendo Disney Channel. Estuvo más atenta a la conversación que tuvieron sus padres que a la propia televisión. Al escuchar la conversación sobre la tarjeta se preocupó bastante, por el hecho de que sus padres podrían llegar a sospechar de ella.
Mientras fuera de su habitación:
- ¿Has encontrado la tarjeta Elisabeth?
- No...¿Y tú?
- Tampoco. ¿¡Pero dónde diablos puede estar!?
Elisabeth se puso a pensar en qué lugar podría estar. Habían buscado por todos los lugares y rincones de la casa posibles, aunque solo les faltaba buscar en un sitio: la habitación de Scarlett.
- Louis, creo que deberíamos de buscar en la habitación de la niña. Es el único lugar de la casa que nos queda para buscar.
- ¿En la habitación de Scarlett? Yo sinceramente no creo que esté en su cuarto, y mucho menos creo que ella haya cogido la tarjeta de una cámara. ¿Para qué va a querer una niña de 6 años tal cosa?
- Yo tampoco lo creo, pero por si acaso...
Decidieron entonces entrar en la habitación. Sus padres la encontraron despierta y decidieron preguntarle.
-Tesoro. - Se sentó en la cama. - ¿No habrás visto la tarjeta de memoria de nuestra cám...
- ¡LA ENCONTRÉ! - Interrumpió Louis muy contento. - Pero hija...¿qué hacías tú con la tarjeta de la cámara?
- Scarlett...¿tienes alguna explicación para todo esto?
- Pues a ver...os cogí la cámara para hacer unas fotos, ya que con la mía no se podían guardar las fotos y con la vuestra sí. Así que...
Mientras estuvo dando su explicación sobre por qué razón ella poseía la tarjeta, su padre de mientras fue a por la cámara, la abrió e introdujo la tarjeta. De repente, en la pantalla de la cámara se aparecieron un montón de fotos. Louis empezó a pasarlas, una a una, y se quedó impresionado. Eran unas fotos con mucho talento.
- Pe...pero hija, ¿estas fotos las has hecho tú? Dijo con voz entrecortante y los ojos como dos platos mientras pasaba foto por foto.
Elisabeth no tardó en ponerse al lado de Louis para ver las fotos. Los dos inmediatamente se quedaron asombrados del talento de Scarlett para las fotos.
Desde aquel momento, sus padres decidieron presentar a Scarlett a varios concursos de fotografía infantil, en los que siempre ella ganaba el primer puesto. Ella y sus fotos dejaban sorprendido a quien las contemplaba.
En uno de los tantos concursos, Scarlett conoció a un chico 3 años mayor que ella. Era de pelo castaño claro y sus ojos eran color miel. También dió la casualidad de que los padres de ella se hicieron muy amigos de la madre del chaval.
- Hola Scarlett. ¿Sabes? Tus fotos son muy chulas.
- G...gracias, pero yo creo que no son para tanto. ¿Cómo te llamas por cierto?
- ¿Que no son para tanto? Ojalá yo tuviera un don para hacer las mismas fotos que tú haces. Me llamo Justin, Justin Bieber. Encantado. Dijo con una gran sonrisa de oreja a oreja.
La sonrisa de Justin despertaba algo en Scarlett. No sabía el qué era, pero desde luego era una sensación agradable. Le atraía aquella sonrisa. Y no, no era por sus dientes alineados y blancos. Había algo más.
Los dos estuvieron charlando durante un largo tiempo antes de que diera comienzo el concurso. De vez en cuando, Justin sonreía y Scarlett quedaba embobada y atraída por aquella sonrisa.
Se hicieron muy buenos amigos en aquel concurso, incluso también los padres de Scarlett con la madre de Justin. Pero desde entonces y hasta ahora, Scarlett no ha vuelto a ver a Justin. Ella no se atrevía a preguntarle a ninguno de sus padres qué ha sido de ellos dos, así que se quedó con aquella duda y con las ganas de ver una vez más a aquel chico de la sonrisa que tanto le gustaba.
FIN DEL FLASHBACK.
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